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AGE OF EMPIRES II HD – EL PAPA Y EL ANTIPAPA #3

En Roma, el Papa creía firmemente que era la iglesia, y no el Emperador, quien tenía la máxima autoridad en el Imperio. Barbarroja no lograba convencer al Papa para que viera las cosas bajo su punto de vista, así que nombró a su propio Papa.
Por si eso no bastaba, el Papa y el Antipapa se apresuraron a excomulgarse mutuamente.
Al final, Barbarroja decidió recurrir a la política de las armas. Si el Papa no atendía a razones, puede que lo hiciera cuando dos mil guerreros alemanes tomaran la península itálica.
La más grande de las ciudades del norte, la capital virtual de Lombardía, era Milán. Los señores de Milán eran tan orgullosos como belicosos.
Barbarroja estaba decidido a arrasar Milán como advertencia al resto de ciudades italianas y, en particular, al Papa de Roma. El mensaje era claro: el único y verdadero Emperador Romano era él,

AGE OF EMPIRES 2 HD – ENRIQUE EL LEON 02

El Imperio estaba en pleno apogeo y su población crecía rápidamente. Los alemanes talaron bosques, desecaron pantanos y hasta le arrebataron tierra al mar. Pero ni siquiera así tenían suficiente espacio.
Si ocupaban la vasta Polonia, la presión en las fronteras del Imperio disminuiría.
Para negociar con Polonia, Barbarroja recurrió a uno de sus más poderosos vasallos, Enrique el León. Enrique era un poderoso príncipe de Sajonia, y sus decadentes palacios eclipsaban a los del propio emperador.
Aunque juró lealtad a Barbarroja, algunos se cuestionaron si su intención no era la de hacerse con el poder del Imperio.
Al ordenar a Enrique que ayudara en la dominación de Polonia, Barbarroja pretendía poner a prueba de una vez por todas su voto de obediencia.

Cruel pero cierto

AGE OF EMPIRES 2 HD – BARBAROJA – EL SACRO IMPERIO ROMANO 01

¿Así que quieres oír la leyenda de Federico Barbarroja? Pues más vale que nos invites a otra ronda. Puede que incluso a dos. Porque verás, es una gran historia. Pero bueno, todo en ese hombre era grandioso. Barbarroja fue un hombre de grandes apetitos… grandes ambiciones… y una gran barba roja. Pero la pregunta, lo que tú te preguntas, es: ¿Bastó con eso? ¿Basta la voluntad de un hombre para construir un imperio? Porque en esa época no existía aún el Sacro Imperio Romano, sólo había un montón de belicosas ciudades-estado. Estos principados, dudosamente leales, estaban más interesados por una confederación libre que por un imperio unificado. Pero Barbarroja creía que él era Emperador por voluntad divina, tenía la intención de devolver su antigua gloria al Sacro Imperio Romano. Y si eso significaba acabar con todos los príncipes alemanes, pues que así fuera.

YO UNA VEZ CORRI ATRAS DE UN CAMION DEL CAMPO CREYENDO QUE ERA EL URBANO

AGE OF EMPIRES II HD – ATILA EL HUNO EL AZOTE DE DIOS # 1


Aquella cabeza clavada sobre una pica parecía un trofeo demasiado macabro para exhibirse en la capilla de Châlons, pero aún así necesité semanas para atreverme a preguntar al padre Armand por qué la conservaba. El anciano sacerdote permaneció largo tiempo en silencio, mirando por la ventana, hasta que por fin respondió: “Yo estuve allí, en la batalla de los Campos Cataláunicos… luchando junto a Aecio y Teodorico el Godo”. Sabía que décadas atrás, aquí se había librado una batalla. De vez en cuando, los campesinos siguen dejando al descubierto con el arado esqueletos y escudos rotos.

“¿Contra quién fue, padre?” Le pregunté. “¿Contra quién luchasteis?” Se volvió hacia mí y me dejó paralizado con su mirada de anciano. “Contra Atila, el rey de los hunos”, contestó.

Después, me contó la historia. Los hunos surgieron de la nada en el siglo V, ansiosos por apoderarse de un Imperio Romano debilitado por la corrupción interna y por la expansión de otras tribus bárbaras.
Fueron los hunos los que expulsaron de aquí a muchos de los bárbaros que les habían precedido.

Eran unos aterradores guerreros procedentes de las estepas de Asia, con el cuerpo desfigurado por las cicatrices de heridas rituales y las piernas deformadas por pasarse casi toda la vida entera a lomos de su caballo.

Pero a pesar de su temible aspecto, no se habrían diferenciado mucho de otros invasores de no haber sido por su jefe, Atila, quien se dio a sí mismo el sobrenombre de El Azote de Dios. Dirigidos por Atila y su hermano Bleda, los hunos no se limitaron a invadir Escitia y Persia… ¡Las devastaron!

Ya no estamos en onda?

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